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borrador de lo que será la nota editorial de la próxima edición de XICóATL que saldrá en octubre pròximo.
¡LAS FÁBRICAS DE ARMAMENTO DEBEN DESAPARECER DE LA FAZ DE LA TIERRA!
La invasión israelita del Líbano con el despliegue de todo su potencial humano y bélico, además de ser un acto de barbarie incomprensible para un hombre de paz, constituye una desesperanza más en la construcción de un mundo mejor, en la cual se encuentran empeñados millones de seres humanos en el planeta.
La humanidad se mueve en un lamentable círculo vicioso del cual no encuentra la salida apropiada. Cada tanto aparece una o varias nuevas guerras o se revive un viejo conflicto; entonces las crónicas, los informes, los artículos periodísticos, los vídeos, las dramáticas y desoladoras fotografías impulsan a hombres de paz y a millares de organizaciones, desde la poderosa ONU hasta las más humildes del planeta, a solicitar, en todos los tonos posibles, la finalización del conflicto bélico. Inteligentes y bien documentados ensayos, hermosos discursos, canciones, conciertos, poemas desgarrados y/o desgarradores, exigencias piadosas o altisonantes: por doquier brotan millones de expresiones exigiendo el fin de la beligerancia, sin que tengan objetivamente la más mínima incidencia en el decurso de la conflagración. Y días, meses o años después, cuando la guerra por fin se termina o adormece, todos aquellos que se han movilizado en contra de ella, sienten que de una u otra manera su aporte algo ha ayudado a la construcción de la enclenque paz conseguida.
¡Falso alivio para la mala conciencia! Quien conoce la mentalidad militar sabe que ningún discurso conmueve a la soldadesca y a los comerciantes de la muerte. De conflicto en conflicto, toda esta masa de ingenuos que exaltados claman la paz, transita por el mundo siendo el hazmereir de los fabricantes de armamento y las marionetas que éstos movilizan en su lucrativo negocio. Lejos de ayudar, el gigantesco movimiento en pro del cese de la guerra sirve sólo para poner en movimiento millares de microeconomías cuyos fondos finalmente van a parar a manos de los gobiernos en forma de impuestos, fondos que servirán también para financiar los grandes presupuestos que exigen los ministerios de defensa en todo el mundo, fondos que estos ministerios en buena parte invertirán en armamento, munición y demás pertechos producidos por la industria del asesinato legal.
En 1998 los estados del mundo invirtieron 55,8 millardos de dólares en la compra de armamento. 26,5 millardos fueron a parar a las fábricas de armamento estadounidenses (proveedoras del 49 % de los suministros mundiales de armas), 9,8 millardos a Francia (17,5%), ) 9 millardos a Gran Bretaña (16 %) y 2,8 millardos a Rusia (5%). “Aunque a nivel mundial los gastos militares aún se encuentran por debajo de aquellos practicados durante la efervescencia de la guerra fría, es reconocible a partir del 2001 un significativo aumento de los mismos. En los Estados Unidos, por ejemplo, en el 2002 los gastos militares crecieron en un 13 % con relación a los efectuados en el año inmediatamente anterior y constituyen ahora el 43 % de los gastos militares de todo el planeta. Rusia con un 12 % y China con un 18 % se han aunado al aumento en sus presupuestos militares, al igual que Francia y Gran Bretaña. El Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) estima que durante el año 2002 los gastos militares mundiales fueron de 794 milliardos de dólares, o sea, US$ 128.- por cada habitante del globo ... cada sexto habitante del mundo, aproximadamente 1000 millones de personas, viven en medio del ámbito de influencia de conflictos armados”.
Será imposible evitar las guerras mientras los ciudadanos del mundo, en especial de los países productores de armamento, no tomen conciencia sobre necesidad imperiosa de una completa abolición del enorme poderío personal, político y comercial que el negocio de producción y venta legal de armas ejerce en todo el mundo. Las fábricas de armamento y el servicio militar deben desaparecer de la faz de la tierra, antes de ello no habrá paz ni seguridad completa para nadie, individual o colectivamente. La industria de armamento es económicamente una de las más grandes y poderosas de todo el orbe. Los países productores de armamento toman siempre el cuidado de ubicarlas en puntos estratégicos lejanos a los centros de mayor atención ciudadana, de guardar un silencio sepulcral sobre su existencia, desarrollo y programas, y muy especialmente de no incluir las enormes cifras económicas que éstas manejan en los datos oficiales a publicar sobre economía o de incluirlas simplemente en el renglón de “industria y/o maquinaria” sin mayores detalles. Mientras la información sobre producción y mercadeo de productos agrícolas o industriales útiles a la paz y el progreso humano es desde hace décadas de fácil acceso, los datos sobre producción y mercadeo legal de armas aparecen como de casi inaccesibles y muchas veces por razones de “seguridad nacional” como restringidos y/o “estrictamente confidenciales”.
“Las guerras e intervenciones militares cuestan más que los fondos librados que han sido desplegados para el desarrollo. Mismo en un país desarrollado como Alemania, las organizaciones gubernamentales y sociales encuentran dificultades para la provisión continuada de los medios necesarios. Por tal motivo una iniciativa propuesta en junio del 2003 en Evian, al margen de la Cumbre de los 8 (G-8), por el presidente de Brasil Luíz Inácio da Silva gana la atención. El presidente brasilero propuso la creación de un “Fondo del hambre”, alimentado con impuestos provenientes del comercio internacional de armas. La idea de imponer impuestos al tráfico de armas no es nueva. Ya había aparecido en los avances de la primera asamblea general extraordinaria de la UNO en el año 1978, la cual se dedicó al problema de un desarme global, y fue siempre traida de nuevo a colación posteriormente por la delegación francesa. El pensamiento adquirió prominencia en el informe de la Comisión Norte-Sur “Asegurar la sobrevivencia”, bajo la presidencia del ex-canciller alemán Willy Brandt, en el año 1980. el documento constató el escándalo moral que constituye el enorme gasto en armamento comparado con el vergonzoso e ínfimo desembolso para la erradicación del hambre y la enfermedad en los países en desarrollo”. La idea de Lula, lejos de constituir una solución, permitiría un cínico alivio moral para los fabricantes de armas con el catastrófico argumento de que, entre más elevadas transacciones obtengan en su industria, estarán contribuyendo, en mayor medida, a la erradicación del hambre en el mundo.
En relación con la Unión Europea, “en total los países miembros de la UE otorgaron licencias durante el 2004 para la exportación de armas y mercancías de armamentos en un volumen de 25,2 millardos de euros (2003: € 28,2 millardos). De ellos correspondieron a Francia € 13,57 millardos, a Alemania € 3,8 millardos y a Gran Bretaña € 2,97 millardos”. De tal cifra, más de una tercera parte correspondieron a exportaciones realizadas a países clasificados como “países en desarrollo” según el DAC (Development Assistance Committee), perteneciente a la OECD (Organisation for Economic Cooperation and Development) que manejan los países industrializados.
Con relación a la actual guerra del Líbano, es importante reseñar que “Israel pertenece hoy en día al círculo de los más importantes productores de armamento, más allá de la esfera de los países industrializados. Apoyado en su propio entendimiento de seguridad, mantiene una voluminosa y tecnológicamente avanzada industria de armamento, cuyo desarrollo saca provecho de la especial relación del estado con los Estados Unidos y una serie de estados europeos, especialmente con Alemania. Sin embargo, la producción de armamento israelita está destinado especialmente a la exportación, para utilizar potencialidades plenamente. De tal forma Israel también se ha establecido en los años anteriores como gran exportador en el mercado mundial de armamento. Para ello son factores relevantes sus capacidades en la adaptación técnica de armas y tecnologías de diversas procedencias, abriendo entre tanto a Israel el acceso a compradores tales como India y China, los cuales disponen de un inmenso arsenal de fabricación rusa y en cuya revaluación están interesados. La modernización de las actuales existencias es otra de las características de la producción israelita para la exportación de armas, la cual conforma la base de numerosos convenios turco-israelíes de cooperación sobre armamento. Las exportaciones alemanas hacia Israel se han mantenido durante decenios y en años pasados en secreto, o se han efectuado una y otra vez por medio de terceros países. Ésto contradice el mandato de transparencia y la constitucionalidad a la cual está obligada la política alemana nacional e internacional”.
No habrá una solución posible al problema de la guerra, en tanto no exista una toma de conciencia por parte de los pueblos de la tierra sobre la imperiosa necesidad de exigir la abolición de las industrias de armamentos y/o su completa sustitución por industrias enfocadas al desarrollo en paz y concordia. Como toda industria, la de armamento solamente se puede desarrollar y reproducir si hay un consumo efectivo de sus productos a fin de obtener nuevos pedidos. El medio más efectivo y rápido para tal fin es la guerra. Un día de retraso en la celebración de un tratado de paz significa, aparte de los enormes daños ambientales, sociales y económicos, un multimillonario negocio para estos fabricantes legales de asesinatos.
Un inventario sobre el arsenal propio, el que se produce, el que se importa y/o exporta, a la par que un constante debate público sobre sus nefastas consecuencias en todos los ámbitos, hasta lograr un concenso mayoritario nacional e internacional que exija de los gobiernos la eliminación de tales fábricas y arsenales, será una de las metas políticas más ambiciosas y hermosas en las que podamos trabajar. Mientras exista un solo hombre armado en el mundo, los demás no estarán seguros y tendrán el mismo derecho a armarse; este es el estúpido fundamento en el cual se ha sustentado la aberrante carrera armamentista de la humanidad, la mayor vergüenza, la peor mancha de la ya larga historia del espíritu humano.
Luis Alfredo DUARTE-HERRERA
Rüstungsexportbericht 2003 der GKKE, Vorgelegt von der GKKE-Fachgruppe Rüstungs, www.GKKE.org
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